
El rebeco y el gamo estuvieron en la provincia de Zamora, pero desaparecieron por muy distintas razones.
El rebeco es un bóvido con cuernos permanentes en forma de gancho invertido en ambos sexos y un peso de 20-35 kilogramos en el rebeco cantábrico.
El gamo es un cérvido con cuernas caedizas anualmente de tamaño intermedio entre el pequeño corzo y el gran ciervo. En el gamo solo tienen cuernas los machos. El peso de los gamos es de unos 70 Kg. (machos) y unos 40 Kg. (hembras). Los dos son ungulados, ya que tienen pezuñas y ambos también son rumiantes.
El rebeco fue una especie autóctona en Sanabria que se extinguió –por sobrecaza– a finales de los años 40 del siglo XX. El último ejemplar, que se cazó en San Ciprián de Sanabria, fue entre 1940-1945.
En 1983, el abajo firmante tuvo la oportunidad de entrevistar al alimañero de Rabanillo (de 77 años de edad) y me comunicó que él vio en 1940-41 dos hembras de rebeco con sus crías en la zona de Vega de Conde (Porto de Sanabria). Poco después mataron a los cuatro ejemplares, según nos informó.
Un rebeco en los Picos de Europa (León), en agosto de 1998. / J. I. R.
Pascual Silva Silva, vecino de Padornelo, en 1996 nos comunicó la antigua existencia (1945-50) de rebeco en Sanabria.
Laurentino Espada Sutil, vecino de Coso, y José Távara García «el Pajarica», vecino de San Ciprián de Sanabria, nos comunicaron en 1996 la caza de un ejemplar de rebeco hembra en 1941-42 en la vecina sierra de La Baña (León). El cazador fue el primero de ellos.
Sobre el año 1999, un vecino de La Baña –entrado en años– nos confirmó la existencia de rebeco en el término municipal en los años 40 del siglo XX. El hambre de la posguerra se llevó por delante a la especie.
Es estremecedor haber tenido la oportunidad de entrevistar a personas que cazaron o vieron rebecos en Sanabria-La Cabrera, cuando en la actualidad es una especie que está extinguida en esta zona. Los testimonios de dichas personas fueron emocionantes.
En cuanto al gamo, en el documentado libro de José Ferrero Gutiérrez, titulado «Valdetábara y su entorno, geográfico, social y político», publicado en 2011, en la página 172 en relación a las «escrituras de concordia» se dice en el Cap. 99: «que no se pueda cazar en ninguna manera caza mayor de jatillos, puercos, gamos, corzos ni venados en todo el tiempo del año».
Nuevamente, José Lorenzo Fernández Fernández, en su libro «Una tierra de señorío. El marquesado de Tábara (Zamora) en el siglo XVIII», publicado por el Centro de Estudios Benaventanos Ledo del Pozo en 2016, en la página 61 dice: «En lo tocante a la caza (…) los dichos vecinos (…) no puedan cazar en ninguna manera caza mayor de jatillos, puercos, gamos, corzas ni venados».
Los jatillos son las crías de las diferentes especies de caza mayor. De lo que dudamos mucho es de la presencia de gamos (Dama dama) en el siglo XVIII en Tábara, pero lo que está escrito es lo citado.
Intentos de repoblación
En el invierno de 1961-62 fracasó la repoblación que se intentó con la especie en el noroeste zamorano.
Según O. Arenzana, en Ribadelago se soltaron 50 gamos, en San Martín de Castañeda 48 ejemplares y otros 21 gamos en Villardeciervos, totalizando 119 ejemplares. Datos tomados de «Repoblaciones de caza mayor». 4 Boletín Técnico. Serie Cinegética. Ministerio de Agricultura. Todos los gamos procedían de la finca de Riofrío en Segovia.
Con información de Saturnino Rodríguez Cid –guarda forestal jubilado testigo de la repoblación– se soltaron 106 gamos (entre machos y hembras) en el cruce de la bifurcación de carreteras de Ribadelago y San Martín de Castañeda. Había cerca de un metro de nieve. El camión quitanieves iba abriendo paso al camión de los gamos. Estos habían estado cerca de una semana en lá plaza de toros de Zamora. Estaban enfermos, tenían glosopeda (fiebre aftosa), se le soltaban las pezuñas. Poco tiempo después de la suelta se contabilizaron 96 bajas confirmadas, con ayuda de los ganaderos y pastores de la zona. Fue pasto para los lobos. Saturnino observó personalmente como seis lobos comían del cadáver de un gamo. Algunos gamos perecieron ahogados (¿o por hipotermia?) en el Lago de Sanabria; uno de ellos fue sacado con una barca, nos comentó Saturnino en diciembre de 2019.
De los ejemplares soltados en Villardeciervos no tenemos ninguna noticia más. Parece evidente que debieron de correr la misma suerte.
Esta repoblación de gamos fue un fracaso, a diferencia de la realizada con los ciervos 10 años más tarde (y en fechas posteriores) que originó la importante población actual.
El rebeco es más vulnerable a la caza por parte del hombre al habitar gran parte del año en zonas de cumbres donde se le avista fácilmente debido a la escasez de árboles y arbustos.
La repoblación de gamos fracasó aquí, pero en otras áreas –como El Sueve asturiano– consolidó una boyante población que se mantiene en la actualidad.
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Fuente: www.laopiniondezamora.es