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Autor: Daniel

De alturas y distancias: Un reportaje sobre los municipios más singulares de la provincia de Zamora

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En la provincia de Zamora, cada municipio cuenta con un detalle que lo distingue del resto, y este reportaje se adentra en las características más llamativas de varios de ellos. Desde Roales del Pan, el más cercano a la capital, hasta Porto de Sanabria, el más alejado y elevado, la diversidad de estos pueblos es notable. A través de su patrimonio histórico, paisajes únicos y costumbres, los municipios de Zamora reflejan una riqueza cultural que abarca desde las alturas de la Alta Sanabria hasta los llanos de Tierra del Pan y Tierra de Campos.

Roales del Pan es un municipio de la comarca de Tierra del Pan, en la provincia de Zamora, con una población de 1.010 habitantes y una extensión de 11 km². Su historia se remonta a la repoblación del Reino de León entre los siglos X y XII, y es conocido por ser un punto de paso en el Camino de Santiago, atrayendo a numerosos peregrinos. Destaca la Iglesia de la Virgen de la Asunción, que conserva elementos arquitectónicos del siglo XVI y un valioso retablo del siglo XVIII. Las festividades locales y la gastronomía tradicional, que incluye lechazo asado y repostería, reflejan la rica herencia cultural de la localidad.

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Porto de Sanabria es el municipio más alto de Zamora, situado a 1.211 metros sobre el nivel del mar y a casi 200 kilómetros de la capital provincial, lo que lo convierte en el más alejado. Con una población de 171 habitantes, es un lugar bilingüe donde se habla tanto castellano como portexo, una variante del gallego. Forma parte de la comarca de Alta Sanabria y está incluido en el Parque Natural del Lago de Sanabria, conocido por su impresionante paisaje y su lago de origen natural más grande de la península ibérica. Su patrimonio histórico incluye la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que data de los siglos XII y XIII, y presenta una sobria arquitectura con una cruz de Santiago en su fachada.

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Villaralbo es el municipio más bajo de Zamora, con una altitud de 639 metros, y una población de 1.798 habitantes. Situado en la comarca de Tierra del Vino, su historia se remonta a más de 3.000 años, con hallazgos arqueológicos que evidencian su ocupación desde la Edad del Bronce. La localidad cuenta con un patrimonio cultural notable, destacando su iglesia de estilo gótico rural del siglo XVI y su retablo barroco. Además, Villaralbo ofrece un entorno natural atractivo, con la Senda Natural “Ribera del Duero – Altos de San Lorenzo”, ideal para la observación de aves y actividades al aire libre.

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Benavente es el municipio más grande de la provincia de Zamora, con una extensión de 45,12 kilómetros cuadrados y una población de 17,261 habitantes, según el INE de 2023. Su historia se remonta a la antigüedad, siendo conocido como Brigeco durante la romanización y rebautizado como Malgrat en el siglo XII. Benavente ha sido escenario de eventos históricos significativos, como la Concordia de Benavente en 1230, y destaca por su patrimonio cultural, que incluye la Iglesia de Santa María del Azogue, la Iglesia de San Juan del Mercado y la Torre del Caracol, así como modernos espacios culturales como el Teatro Reina Sofía y la Casa de Solita.

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Quintanilla del Olmo es un pequeño municipio de la provincia de Zamora, ubicado en la comarca de Tierra de Campos, con una población de 45 habitantes (INE 2023). A lo largo de su historia, ha experimentado varios cambios administrativos, integrándose definitivamente en Zamora en 1858. El pueblo destaca por su vida tranquila, con tradiciones arraigadas y una arquitectura religiosa representada por la ermita del Cristo de la Luz y la iglesia de San Babilés. Su entorno rural, con amplios campos de cultivo, es fundamental para la economía local basada en la agricultura y la ganadería.

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Url Noticia: https://www.zamoranews.com/articulo/reportajes/alturas-distancias-reportaje-municipios-mas-singulares-zamora/20241002120839301861.html
Fuente: www.zamoranews.com

La romería de la Virgen de la Tuiza protagonista en la Alta Sanabria del domingo

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La pradera de la Tuiza, en el término de Lubián, volvió a ser el punto de encuentro para los vecinos de la Alta Sanabria este último domingo de septiembre, en una celebración marcada por la devoción y la tradición. Aunque la fiesta principal se celebró el domingo, desde el viernes comenzaron los festejos con la participación de los habitantes de Castromil, Hermisende, San Ciprián, La Tejera, Lubián, Aciberos, Chanos, Hedroso, Las Hedradas, Padornelo, Pías, Barjacoba, Villanueva. de la Sierra y el lejano, aunque cercano en espíritu, Porto de Sanabria.

El sábado, la fiesta fue amenizada por la orquesta Cubo, que llenó la pradera de música y alegría. Cientos de vecinos desafiaron el fresco de la noche para disfrutar hasta la madrugada. La gastronomía jugó un papel central en el evento, donde alrededor de mil cuatrocientas personas degustaron platos típicos como el pulpo, empanadas y asados ​​al espeto. Los comensales disfrutaron del pulpo durante la comida del mediodía y de la ternera a la cena del sábado, en una jornada que combinó el disfrute culinario con el ambiente festivo.

El domingo, día grande de la romería, continuó la fiesta gastronómica mientras se celebraba la multitudinaria misa en honor a la Virgen de la Tuiza, una devoción que une a los habitantes de ambos lados de la frontera entre Zamora y Galicia. La procesión de la Virgen, escoltada por la Banda de Gaiteros de AS Portelas, recorrió el santuario ante la atenta mirada de cientos de fieles que, como cada año, rindieron homenaje a la patrona de la Alta Sanabria. El lento caminar de la imagen fue acompañado por los rezos y cánticos de los devotos, que siguieron el recorrido alrededor de la ermita en un acto de profundidad. Portada en andas por mujeres la Virgen y el niño dieron su tradicional vuelta a la Iglesia por la pradera.

El Santuario de la Virgen de la Tuiza, declarado bien de interés cultural con categoría de monumento en 1995, se alzó majestuoso en un día soleado, en el que las sombras de los enormes árboles que lo rodean ofrecieron refugio a los asistentes. La fiesta de este domingo marca la segunda y última gran celebración del año en honor a la Virgen, después de la romería de agosto, conocida como la «Tuiza de Agosto», destinada principalmente a aquellos vecinos que emigraron y regresaron a pasar sus vacaciones en Lubián y sus alrededores

Esta romería, que se celebra cada año el último domingo de septiembre, coincide con la finalización de los trabajos en el campo, un momento clave en el calendario de la Alta Sanabria. Los fieles y devotos de la comarca y de Galicia, acompañados también por vecinos de la cercana Portugal, se reúnen para compartir esta tradición centenaria, que ha mantenido su vigencia a lo largo de las décadas, consolidándose como una de las festividades más importantes y quer.

Con puestos de comida, productos típicos y un gran ambiente, la Tuiza de septiembre volvió a brillar, acompañada por la música de la Banda de Gaitas AS Portelas, cuyos miembros, tanto hombres como mujeres, animaron la jornada. La devoción por la Virgen de la Tuiza y la hermandad entre los pueblos de la Alta Sanabria se mantuvo como el núcleo de esta celebración, que, año tras año, sigue siendo el reflejo de una tradición viva y compartida.

Url Noticia: https://www.zamoranews.com/articulo/comarcas/romeria-tuiza-protagonista-alta-sanabria-domingo-grande-comarca/20240929150809301633.html
Fuente: www.zamoranews.com

Desvelada la causa del accidente de una avioneta en la Sierra de Porto en 2022

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La inadecuada planificación del vuelo al «infravalorar las previsiones meteorológicas» es la causa del accidente de una avioneta de incendios que cayó en la sierra de la Segundera, en las cercanías de Porto (Zamora) el 19 de octubre de 2022, lo que costó la vida al piloto, según el informe de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil publicado este miércoles por el Ministerio de Transportes.

El siniestro se produjo el 19 de octubre, cuando la aeronave, un monoplaza Thrush 710P con matrícula EC-MXL, se encontraba realizando un vuelo de traslado entre la base de Doade (Monforte de Lemos, Lugo) y la base de Córdoba.

Según el informe recogido por Europa Press, las condiciones meteorológicas existentes en el momento de salida «estaban por debajo de los mínimos fijados por el operador» por lo que el piloto decidió cancelar el vuelo, aunque poco después se produjo una mejoría en las condiciones meteorológicas con una visibilidad superior a la mínima en el entorno del aeródromo.

El piloto decidió despegar a las 11.15 horas para hacer un vuelo de reconocimiento de la situación meteorológica y se dirigió hacía la zona de Meda, desde donde informó que las condiciones le permitían continuar el vuelo hacia Córdoba y que así procedía aunque media hora más tarde, volvió a contactar con la base de Doade para avisar de un empeoramiento de la situación, por lo que optó por dirigirse al aeropuerto de León, situado a media hora.

Esta fue la última conexión realizada por el piloto y tras perdese la pista comenzaron las labores de búsqueda el mismo día, aunque las malas condiciones meteorológicas sólo permitieron buscar la aeronave por tierra y no fue hasta dos días después, el 21 de octubre, cuando fue localizado el cadáver del piloto y los restos de la aeronave «que resultó destruida».

En el informe se recoge que el transmisor de localización de emergencia no emitió y por ello se tardó dos días en localizar al piloto.

Url Noticia: https://www.laopiniondezamora.es/comarcas/2024/09/11/desvelada-causa-accidente-avioneta-sierra-108024814.html
Fuente: www.laopiniondezamora.es

De la euforia a la soledad por el camino de la nostalgia de septiembre: la dura realidad del fin del verano en los pueblos de Zamora

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Septiembre siempre es un mes de sensaciones encontradas, pues es un mes de reencuentros con compañeros de clase o de trabajo, pero su llegada siempre es precedida de dolorosas despedidas en los pueblos de la provincia. Un mes de echar la vista atrás y solo ver un verano de planes improvisados con amigos, noches interminables, amores de verano, atardeceres que acababan convirtiéndose en amaneceres o eternas charlas en el bar. Bares que, igual que los pueblos, durante estos meses han estado rebosantes de vida, y septiembre, inmisericorde, arroja un jarro de agua fría con la dolorosa realidad que atribula la Zamora rural.

Con la llegada del verano, se produce un paulatino desembarco de veraneantes en los pueblos de la provincia de Zamora. Ya sea para las fiestas de la localidad o para pasar toda la temporada estival, la gran mayoría de las personas o familias que deshacen sus maletas en los pueblos para pasar las vacaciones estivales llegan unidos por arraigo, lazos familiares y, en definitiva, sus orígenes. Padres, madres o abuelos abren las puertas de sus casas cada verano para recibir a esa parte de la familia a la que ven apenas unas semanas al año, cuando se deciden a huir del mundanal ruido de las ciudades y disfrutar de la paz que puede ofrecer el pueblo.

En este sentido, manifiesta Leonor González, alcaldesa de San Cristóbal de Entreviñas, que «la gente de las ciudades tiene aquí sus raíces, sus orígenes y en el fondo sienten que tienen que volver», matiza que «hay que dejar de idealizar la ciudad como algo que tiene de todo y de pensar en el pueblo como algo que no tiene de nada». Esta teoría es secundada por Santiago Moral, alcalde de Rabanales, quien explica que «como con todo el mundo rural, y en Zamora en particular, hay un vínculo muy estrecho entre la población veraneante y la población permanente».

En el caso de Rabanales, la población, que durante el año se sitúa en alrededor de 500 habitantes, durante este verano se ha acercado a los 1.500. «Eso supone triplicar los servicios como las labores de limpieza o la recogida de basuras», explica, pero aclara que también es «un lavado de cara para los pueblos, se abren y se higienizan muchas casas, en definitiva, se da mucha vida a los pueblos». Parecido es el caso de Porto de Sanabria, donde la población, según comenta el alcalde, Francisco Blanco, «se ha multiplicado por diez durante los meses de verano».

Un gran catalizador del incremento del nivel de ‘veraneo rural’ fue la pandemia, que marcó un antes y un después en la conciencia de la sociedad. Según aclara Francisco Blanco, «la pandemia cambió el modus vivendi de mucha gente, sobre todo en el tema del teletrabajo». En este sentido, también señala Félix Roncero, alcalde de Peleas de Abajo, que «a raíz de la pandemia la gente ha vuelto con más ilusión y más ganas a los pueblos».

El trasiego de una población que se multiplica, la euforia de ver el pueblo rebosante de vida hasta altas horas de la madrugada, familias enteras que vuelven a juntarse después de meses, todo ello tiene una caducidad, y los vecinos son plenos conocedores, pero no por ello es menos doloroso. «Hay un salto emocional bastante grande, porque no es que se vayan progresivamente, pasa la feria de agosto y de repente pasas a ese estado de añoranza», explica Francisco Blanco.

Tanto el propio Blanco, como Santiago Moral y Félix Roncero mencionan que la actividad volverá a retomarse en las próximas semanas, si bien no al mismo nivel, gracias a puentes y festividades como el Pilar o los Santos. «Los primeros quince días de septiembre siempre son un poco depres», lamenta Félix Roncero. El alcalde de Peleas de Abajo también siente esa pesadumbre de ver vaciarse a su pueblo prácticamente de la noche a la mañana teniendo en cuenta el hecho de que «cada año viene más gente, porque los que venían de jóvenes hace años muchos ya son padres y vienen para que sus hijos disfruten como lo hacían ellos».

Leonor González considera, como alcaldesa de San Cristóbal de Entreviñas, que es importante mantener una cierta afluencia de personas durante todo el año en los pueblos, y que es algo «muy costoso», aunque asegura que «hay que trabajarlo, pero hay cosas que no dependen de los Ayuntamientos». «Esta es una vida más pausada, pero hay puestos de trabajo, solo hay que hacerlo atractivo», apostilla.

La mejora de la conectividad en la España rural supone también un gran condicionante a la hora de elegir el teletrabajo en pueblos de la provincia, o facilita la instalación de nuevas empresas que, a ojos de Félix Roncero, «hay muchas industrias que podrían estar en zonas del medio rural». «Para rehabilitar los pueblos no hay que inventar nada, esas industrias, con una reducción de impuestos, automáticamente generan puestos de trabajo y ello haría de efecto tractor para atraer servicios a la población, pero los políticos parece que no quieren».

Con iniciativas para mantener los pueblos vivos durante los meses de otoño e invierno, el concepto de la Zamora rural no quedará limitado en las ciudades a esos destinos vacacionales baratos a los que acudir solo cuando son las fiestas o solo durante el verano. Los pueblos de Zamora son mucho más que eso. Quizá por ello sea aún más doloroso que, de la noche a la mañana, la euforia de un pueblo lleno de gente y de vida, se desvanezca de un plumazo y se convierta de nuevo en la soledad, la nostalgia de lo vivido durante el verano y el pesar de tener que esperar otro año entero para poder volver a repetir algo similar.

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Fuente: www.zamora24horas.com